¡Abre el grifo!

Tienes sed, necesitas beber y te encuentras con varias opciones, entre otras, abrir el grifo y servirte un refrescante vaso de agua o, por ejemplo, comprar una exótica botella de agua de lluvia recogida en Tasmania. ¿Te has parado a pensar si el agua corriente de tu ciudad es de peor calidad que la embotellada? ¿Acaso tiene peor sabor? ¿Por qué estás dispuesto a pagar mucho más dinero por un producto que puedes obtener prácticamente gratis?

¿Sabías que el agua embotellada cuesta casi 2.000 veces más que el agua corriente? ¿Que en el mundo se producen más de 3.000.000 de toneladas de plástico para poder embotellarla y tan sólo se reciclan un 13% de los envases?

La generalización de su consumo es una cuestión algo absurda si se tiene en cuenta que los países desarrollados cuentan con redes de abastecimiento de agua potable de calidad mientras que la mitad del mundo no las tiene (se estima que en el 2025 el 60% de la población mundial no tendrá acceso a agua limpia o de calidad) Además, no hay que olvidar el tremendo impacto medioambiental que supone su obtención, embotellado y transporte. Actualmente se usan 17 millones de barriles de petróleo para fabricar las botellas de plástico, con esta cantidad se podría producir la gasolina necesaria para mover un millón de coches durante un año.

Las iniciativas para concienciar a la población de que el agua del grifo es tan sana como cualquier otra aumentan cada día pero estamos en una sociedad de libre mercado y, por tanto, es el consumidor el que tiene que decidir y actuar. Cada vez que abras una botella hazte las siguientes preguntas:

¿qué estoy comprando? ¿A qué precio? ¿Cuál es el impacto medioambiental?

Tú decides.

Visto en Cadenaser

«Para obtener una manzana se necesitan 60 litros de agua» Entrevista a Jordi Lluís Huguet

l’Aula de l’aigua es una oenegé que trabaja para difundir la importancia del agua y conceptos básicos que la gente suele desconocer. Su coordinador, Jordi Lluís Huguet, ofrecerá hoy una conferencia sobre El agua virtual en La Fàbrica del Sol, pero cada martes y jueves se programan charlas en la sede de la entidad (Ver la página web www.auladelaigua.org).

-¿Qué es el agua virtual?

-Es el agua que no se ve. El urbanita piensa en el agua que bebe o que utiliza para ducharse. El agua virtual es la huella ecológica, el volumen total que se utiliza para producir un bien, un servicio y, sobre todo, un producto.

-¿Podría darnos algún ejemplo?

-Para conseguir una manzana que puede pesar muy poco se necesitan 60 litros de agua. Para un café, 140, y para un vaso de leche, 250 litros. La típica hamburguesa con patatas supone 2.600 litros y un kilo de ternera, 16.000 litros de agua. Estos datos los proporcionan la FAO y otras entidades que hacen los cálculos.

-Asusta un poco.

-Sí, esto explica por qué la mayor parte del mundo es vegetariano. El verde que se necesita para criar a una vaca implica la utilización de mucha agua. Igual que se mira el CO2 de la atmósfera tendríamos que pensar también en el agua que se gasta.

-¿En la industria pasa lo mismo?

-Se considera que por cada euro que se paga por un vehículo supone 120 litros de agua en su fabricación.

-¿Qué proponen para cambiar este uso desmesurado?

-Intentamos difundir alternativas como filtrar el agua en casa en lugar de comprar agua embotellada. Hay varias empresas que tienen fuentes de purificación de agua por osmosis en sus centros en lugar de máquinas expendedoras de agua y refrescos envasados.

-¿Ha cambiado la actitud de la gente sobre el ahorro de agua?

-Se consiguió un cambio de hábitos, pero ya se ha pasado la presión mediática que hubo en el verano de 2008. No se nos ha educado del todo bien, porque se sigue malgastando.

-¿Y por qué seguimos consumiendo tan tranquilos?

-Los agricultores sí que saben de la importancia del agua. En la ciudad, cuando queremos agua pensamos en el grifo y cuando queremos leche, en el tetrabrick. Si un año hay sequía nos toca correr, pero normalmente no pensamos en ello. Yo también me pregunto por qué seguimos impasibles. Supongo que es porque no nos ha faltado. A todo esto hay que sumarle el cambio climático. Cada vez llueve un poco menos, pero cada vez somos más y pedimos más agua. Tenemos que cambiar el chip.

-Entonces, ¿estamos suspendidos?

-Cuando la gente tiene interés, ya está aprobada. Pero ¿por qué no se hacen campañas en contra de las botellas de plástico si contaminan mucho más que las bolsas de plástico? Porque detrás hay grandes compañías a las que no les interesa que se sepa.


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Fuente: El Periodico 08.09.10

El agua envasada en botellas de plástico tiene el doble de hormonas que la del grifo según un estudio alemán

El agua envasada en botellas de Pet (un tipo de plástico que contiene polietileno tereftalato) tiene el doble de hormonas que la del grifo o la comercializada en botellas de cristal, según un estudio de la Universidad de Frankfurt que publica la revista “Environmental Science and Pollution Research”.

Según la investigación, esto se debería a que el Pet con el que están realizadas estas botellas libera sustancias que perturban el funcionamiento del sistema endocrino, y aunque de momento sus efectos son poco conocidos, algunos expertos ya los han vinculado con trastornos de las funciones sexuales y reproductoras, especialmente entre los hombres.

Martin Wagner y Jürg Oehlman, autores del estudio, analizaron un total de 20 botellas de agua mineral de PET, en los que habían introducido levaduras genéticamente modificadas, que cambian de color ante la presencia de hormonas, aún en cantidades muy pequeñas, y caracoles de río, que ven alterada su función reproductora si son expuestos a dicha sustancia.

Dos meses después observaron que en 12 de los mencionados envases las levaduras registraban el doble de actividad hormonal, mientras que los caracoles se habían reproducido el doble.

BFR, organización alemana encargada de evaluar el riesgo que plantean los envases de plástico alimentario ha emitido un comunicado que descarta que los resultados del estudio sean concluyentes en lo que se refiere a los riesgos para la salud de los envases de Pet.

Por su parte, los autores de la investigación subrayan que su objetivo era advertir de la presencia de hormonas en el agua envasada en botellas de este tipo de plástico, y no alertar de posibles riesgos para la salud debidos a ello.

Foto de Earl – What I Saw 2.0

Fuente: Ecodiario