Síntomas de la deshidratación


Sed, sequedad de las mucosas y de la piel, sensación de ardor y acidez gástrica, somnolencia, fatigabilidad extrema, y si es más grave, ojos hundidos, pulso acelerado, descenso de la tensión arterial, fiebre, retención de líquidos (por lo que algunos órganos, como los riñones, comienzan a fallar, pudiéndose llegar al colapso y la muerte) son algunos de los síntomas de la deshidratación.
No sólo para clamar la sed…

– Beba de 1,5 a 2 litros diarios de agua, y si es verano y practica ejercicio, ingiera un aporte extra de líquido sin esperar a que la sed le avise.

– Las dietas ricas en grasas y proteínas requieren más líquido para eliminar sus restos metabólicos, ya que estos alimentos contienen menos agua que otros productos.

– El calor, la humedad y el ejercicio físico aumentan notablemente los requerimientos de agua de nuestro organismo.

– Quienes padecen cálculos de riñón, arenillas o infecciones urinarias deben beber más líquido.

– Café, alcohol, te y otras bebidas similares son diuréticos e incrementan la eliminación de líquido por la orina. Cuidado con ellos.

–  Infecciones, fiebre, vómitos y diarrea ocasionan una rápida pérdida de líquidos, a la que los ancianos y niños son más sensibles, que hay que reponer de inmediato. Un preparado de farmacia o un suero casero (agua con una pizca de bicarbonato y unas gotas de limón y azúcar) ayudarán a restituir de inmediato el liquido necesario.

– El envejecimiento va asociado a la desecación, a la pérdida de agua, que afecta a todos los tejidos del organismo, pero especialmente a la piel. Una óptima hidratación desde la infancia ayuda a mantener una piel joven.

¡Abre el grifo!

Tienes sed, necesitas beber y te encuentras con varias opciones, entre otras, abrir el grifo y servirte un refrescante vaso de agua o, por ejemplo, comprar una exótica botella de agua de lluvia recogida en Tasmania. ¿Te has parado a pensar si el agua corriente de tu ciudad es de peor calidad que la embotellada? ¿Acaso tiene peor sabor? ¿Por qué estás dispuesto a pagar mucho más dinero por un producto que puedes obtener prácticamente gratis?

¿Sabías que el agua embotellada cuesta casi 2.000 veces más que el agua corriente? ¿Que en el mundo se producen más de 3.000.000 de toneladas de plástico para poder embotellarla y tan sólo se reciclan un 13% de los envases?

La generalización de su consumo es una cuestión algo absurda si se tiene en cuenta que los países desarrollados cuentan con redes de abastecimiento de agua potable de calidad mientras que la mitad del mundo no las tiene (se estima que en el 2025 el 60% de la población mundial no tendrá acceso a agua limpia o de calidad) Además, no hay que olvidar el tremendo impacto medioambiental que supone su obtención, embotellado y transporte. Actualmente se usan 17 millones de barriles de petróleo para fabricar las botellas de plástico, con esta cantidad se podría producir la gasolina necesaria para mover un millón de coches durante un año.

Las iniciativas para concienciar a la población de que el agua del grifo es tan sana como cualquier otra aumentan cada día pero estamos en una sociedad de libre mercado y, por tanto, es el consumidor el que tiene que decidir y actuar. Cada vez que abras una botella hazte las siguientes preguntas:

¿qué estoy comprando? ¿A qué precio? ¿Cuál es el impacto medioambiental?

Tú decides.

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