Lo que a simple vista parece un gesto lleno de beneficios, conlleva una serie de riesgos de los que no siempre somos conscientes. Por ello hay que saber que:
Tanto el agua pura (el H₂O en su estado más básico) como el agua tratada para su consumo (a la que todos accedemos con abrir un grifo) pueden suponer un ataque directo contra nuestro cuerpo.
Veamos unos ejemplos: Sigue leyendo



