Lo que a simple vista parece un gesto lleno de beneficios, conlleva una serie de riesgos de los que no siempre somos conscientes. Por ello hay que saber que:
Tanto el agua pura (el H₂O en su estado más básico) como el agua tratada para su consumo (a la que todos accedemos con abrir un grifo) pueden suponer un ataque directo contra nuestro cuerpo.
Veamos unos ejemplos:
En el proceso potabilizador del agua es necesario añadir cloro para su correcta desinfección. En ese proceso se generan una serie de subproductos. Uno de ellos son los trihalometanos, asociados a riesgos para la salud y el medioambiente, y vinculados a cánceres como el de colon y vejiga o efectos adversos durante el embarazo (aborto, retardo del crecimiento fetal…).
Aunque la legislación española admite la presencia de estos compuestos en el agua, especifica que no debieran superar los valores de 100 µg/litro para ser considerada agua apta para el consumo humano.
Sin embargo, por poner un ejemplo, en el agua procedente del Llobregat, la presencia de trihalometanos ha sido superior a los 150 µg/litro en numerosas ocasiones.
En casos como éste, lo habitual es considerar estas aguas como aptas para el consumo humano de forma excepcional, dado que la presencia de estos compuestos en nuestros ríos no puede ser eliminada si no es con cambios estructurales en la gestión y planificación del agua, lo que no puede ser llevado a cabo en un corto período de tiempo.
Sin embargo, a pesar de los riesgos que pueda suponer, es necesario tratar el agua, ya que de nada nos serviría ingerirla en estado puro:
El H₂O tal y como lo conocemos no contiene sales ni minerales, necesarios para evitar la deshidratación. Al sudar u orinar perdemos estos compuestos y si bebiéramos agua que no los contiene nuestro organismo no los repondría,cayendo entonces en la tan temida deshidratación.
Por lo tanto podemos estar seguros de que es necesario tratar el agua que bebemos, pero hemos de tomar medidas para evitar que los elementos nocivos que pueda incorporar lleguen hasta nuestros hogares.
En el mercado existen numerosas soluciones para filtrar el agua sin perder sus sales y minerales, completamente necesarios en nuestro día a día.


